Sección de Asfaltos

GAN Ingeniero Civil / Consultor

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Protección que da el uso de Biopolímeros

por: Guillermo Arizpe Narro

Pregunta R. Castro:

Deseo impregnar una base para pavimento de tipo asfáltico, usando para ello un Biopolímero, sin embargo, antes de hacerlo quisiera plantearle dos preguntas: ¿Cómo me recomienda que verifique la profundidad a que penetró el Biopolímero en la capa, y como medir la protección que le esté dando a mi base?

R. Castro:

Como suele suceder con la tecnología de punta, primero se desarrollan los aspectos relativos a la aplicabilidad y su funcionamiento adecuado y posteriormente viene el desarrollo de una serie de procedimientos formales tendientes a crear la normatividad o especificación correspondiente. Actualmente por lo general se utilizan dos sencillos procedimientos de verificación de los parámetros referentes tanto a la impermeabilidad relativa lograda, como a la profundidad obtenida de impregnación en la capa tratada. Estos procedimientos, hasta hoy, son aplicados por su gran facilidad y rapidez de ejecución en obra, lo que permite que puedan ser repetidos fácil y rápidamente en todas aquellas áreas en las cuales exista duda sobre el efecto logrado, ya que esto permite hacer ajustes en la aplicación, si fuera necesario.

Cuando se aplica el biopolímero, de inmediato puede ser distinguido fácilmente debido a su color blanco lechoso, lo cual facilita notar las áreas en que está siendo aplicado, su uniformidad así como apreciar claramente todas aquellas zonas que pudiesen quedar sin cubrir. Una vez transcurridos los primeros minutos a partir de su aplicación, el color blanco-lechoso va despareciendo y sólo va quedando una tonalidad algo obscura como una superficie que se encuentra húmeda sobre la capa de base.

Una vez transcurridas, aproximadamente seis horas, a partir de su aplicación (debe tener en cuenta que este lapso puede variar, dependiendo del clima imperante), ya que el agua incorporado con el biopolímero se ha perdido y el biopolímero mismo se ha depositado sobre las partículas del suelo, formando una membrana seca, se puede proceder a determinar la permeabilidad relativa superficial de la capa tratada. Para esto, actualmente se aplica el ya clásico procedimiento que tanto tiempo ha sido empleado para verificar la efectividad de una membrana de curado cuando es aplicada al concreto hidráulico, denominado como la "prueba de la perla".

La "prueba de la perla" de tipo eminentemente práctico, consiste en seleccionar dos superficies de la capa de sub-base, de acabado y consistencia semejantes. Una de ellas no deberá tener aplicación de biopolímero y la otra deberá tener la aplicación considerada como representativa del biopolímero aplicado. Sobre la superficie con y sin biopolímero se dejarán caer unas pocas gotas (dos o tres), de agua natural (para ello puede emplear un gotero o simplemente dejar caer las gotas usando los dedos con su mano previamente mojada). Observe cuidadosamente el comportamiento de las gotas de agua al caer sobre la superficie impregnada con el biopolímero. Cuando la impermeabilidad de la superficie es muy baja, como será el caso antes de aplicar el biopolímero; de inmediato, al contacto del agua con la superficie se formará una mancha obscura. Si la impermeabilidad de la superficie es alta (muy impermeable), la gota tenderá a formarse sobre la superficie formando lo que se llama "la perla", y no habrá mancha, o si acaso aparecerá un superficie muy ligeramente obscura bajo la perla. En superficies muy impermeables varias gotas pueden tender a juntarse y formar una sola superficie ligeramente aplanada. Aún y cuando esta prueba es práctica y estimativa, con un poco de práctica puede servirle para indicar si existe una real diferencia de impermeabilidad entre una superficie tratada y otra no tratada.